Relaciones de pareja abusivas

Cuando David* se fue a vivir con su novio, no sabía todavía que estaba “metiendo al monstruo en casa”. Los celos enfermizos y los pellizcos por mirar a otros chicos no le pusieron en alerta. Tampoco había conocido maltrato en su entorno.

2017.06.27 07:31 albedrio Cuando David* se fue a vivir con su novio, no sabía todavía que estaba “metiendo al monstruo en casa”. Los celos enfermizos y los pellizcos por mirar a otros chicos no le pusieron en alerta. Tampoco había conocido maltrato en su entorno.

MARÍA ZUIL TAGSHOMOSEXUALIDADVIOLENCIA DE GÉNEROAGRESIÓN MALTRATOACTIVISMO LGTB TIEMPO DE LECTURA11 min 27.06.2017 – 05:00 H. - ACTUALIZADO: 2 H. Cuando David* se fue a vivir con su novio, no sabía todavía que estaba “metiendo al monstruo en casa”. Los celos enfermizos y los pellizcos por mirar a otros chicos no le pusieron en alerta. Tampoco había conocido maltrato en su entorno, ni había oído hablar de este problema dentro del colectivo gay. Todas las señales fallaron. La primera agresión, como todas las que vendrían después, fue por un motivo absurdo. Su novio quería coger el coche para comprar unas pizzas cerca de casa. “Le dije que fuéramos paseando porque estaba bien aparcado y cuesta mucho en nuestra zona, pero se puso hecho una fiera y cogió un cuchillo. Me tiré al suelo y me rasgó el pantalón para sacar las llaves”, recuerda hoy, casi diez años después de comenzar la relación de la que aún se está recuperando. El 27% de hombres y 34% de mujeres LGBTI reconocen haber sufrido maltrato en algún momento Llevar un amigo a casa, subir las ventanillas del coche o cerrar las ventanas en su habitación de hotel durante las vacaciones fueron algunos de los motivos por los que sufrió agresiones de quien después se convirtió en su marido, además de amenazas, chantajes emocionales y maltrato psicológico. Incluso después de romper la relación y de que su pareja se negase a irse de su casa, siguió soportando ataques violentos durante año y medio, que se saldaron por la vía judicial con una orden de alejamiento y 50 euros de multa. Como Davir, el 27% de los homosexuales varones reconocen haber sufrido violencia física, psicológica o sexual en algún momento dentro de una relación del mismo sexo. La cifra se eleva al 34% en el caso de las mujeres lesbianas. Unos números tan alarmantes como invisibles, que superan proporcionalmente a los de la violencia machista, que afecta a un 12,5% de las mujeres en España. Ambas son realidades distintas, pero con muchos puntos comunes, como señala Isabel González, autora del estudio que recoge estos datos y arroja por primera vez algo de luz sobre este problema social en España, basándose en entrevistas a 900 personas. “Hay mucho desconocimiento y silencio, estamos como la violencia de género hace treinta años”, apunta la psicóloga, que todas las semanas recibe casos de maltrato intragénero en Cogam, el colectivo LGTBI de Madrid. A nivel internacional, los pocos estudios que analizan la violencia entre homosexuales coinciden en sus estimaciones o incluso las superan, como éste que eleva al 47,5% el número de mujeres homosexuales maltratadas y al 30% en el caso de los hombres. La encuesta nacional británica sobre la violencia también recogía en 2009 una diferencia de un 13% de maltrato en parejas gais frente al 5% de heterosexuales. Tras las cifras, pocas explicaciones y muchos prejuicios. La desigualdad no entiende de orientación Para que exista maltrato debe existir primero una percepción de desigualdad. En el caso de la violencia de género, surge de una visión machista que provoca una sensación de superioridad por parte del agresor por una mera cuestión de sexo. En las parejas homosexuales, esta diferencia desaparece pero eso no convierte a ambos en iguales. La dependencia emocional, económica o la falta de autoestima, marcan a menudo la pauta del maltrato. “Que tengan el mismo sexo no quiere decir que tengan el mismo poder”, explica Lidia Mendieta, psicóloga del Servicio de Atención a la Violencia Intragénero. Además, según los expertos, también los roles del mal entendido amor romántico, como la posesión o los celos, rigen este tipo de relaciones igual que lo hacen en las heterosexuales. Sentía que tenía que cuidarla y acabé siendo yo la dependiente Por eso, los primeros indicios de la violencia en parejas LGTB no se diferencian demasiado de la machista. “El comienzo es similar en ambos tipos, van escalando, aunque en las relaciones homosexuales va mucho más deprisa, sobre todo en las mujeres, porque son más intensas y pasionales en todos los sentidos”, comenta Isabel González, que apunta a este motivo como razón de que las mujeres sean las que más agresiones psicológicas sufren de parte de sus parejas y se equiparan en las físicas con los hombres. Lucía* vivió de las dos por parte de su pareja, nada más empezar a salir juntas. Lo que en un principio interpretó como un carácter difícil, se fue tornando en desprecio y castigos emocionales. “A veces íbamos a ver a su familia, que vive fuera de Madrid, y no me hablaba en todo el fin de semana porque algo que no tenía nada que ver conmigo le había molestado”, recuerda. Los problemas psicológicos que tenía su pareja fueron generando una dependencia emocional de la que Lucía no fue capaz de salir y que pronto cambió la dinámica de la pareja: “Sentía que tenía que cuidarla y acabé siendo yo la dependiente”. Lucía recuerda con vergüenza muchos de los episodios que vivió hace ya cuatro años y en los que apenas se reconoce. “A los tres meses me dijo que no sentíamos lo mismo y que como yo estaba muy pillada no podía salir con nadie más, pero que ella sí”, rememora. “Un día me dijo que había conocido a otra chica por Internet y que iban a quedar, pero es que encima me hizo ir a la cita. Se lió con esa chica en mis narices y al volver a casa intentó tener sexo conmigo. Me negué, pero insistió e insistió, hasta el punto que me sentí abusada”. El 90% de los encuestados en el estudio de González reconocieron haber vivido la violencia en una relación estable y un 84% han intentado romper la relación. En el caso de Lucía no hizo falta: “A los 15 días de la última agresión llegué a casa y se había ido. Se llevó sus cosas, y algunas mías, y nunca más la volví a ver. Y aun así yo me sentía culpable”. Desprotección legal De lo que no se habla no existe y en la invisibilidad del problema se encuentra otro de los grandes escollos de la violencia intragénero: a las víctimas les cuesta reconocerse como tales. Y aunque lo hagan, tampoco existen canales donde pedir ayuda, y mucho menos, un respaldo legal. El abuso entre personas del mismo sexo no está incluido en la Ley de Violencia de Género de 2014 y no existe ninguna normativa estatal específica para este problema. En la Comunidad de Madrid se aprobó una ley hace unos meses que la contemplaba​ pero sin ninguna aplicación práctica todavía, según denuncian miembros del colectivo LGTB. Por ese motivo, -y por los prejuicios-, las víctimas se encuentran desamparadas cuando acuden a la Policía a denunciar, y se enfrentan a situaciones ilógicas, como que los dos sean detenidos en el mismo calabozo. “En la Policía no estamos preparados en este sentido, con la violencia de género sí existe un protocolo, pero aquí depende de la concienciación y sensibilidad del agente que te toque en la comisaría”, reconoce la policía Begoña Gallego, responsable de este tema en la asociación LGTBIpol formado por agentes homosexuales de las fuerzas del Estado. “Podemos acogernos a algunos artículos ambiguos y considerarlo, por ejemplo, delito de odio o violencia intrafamiliar, pero incluso así es complicado”. Conté mi caso [al 016] y cuando mencioné 'ella' automáticamente me dijeron que ahí no me podían atender Además, reconocen que es más difícil estimar quién es el agresor si ambos se acusan, y a menudo la sociedad también cuestiona por qué la víctima permitió el ataque. “Mucha gente, incluso gay, me pregunta por qué no me defendía, como cuando antiguamente se decía a la víctima de una violación si se había defendido lo suficiente”, señala David, que después de divorciarse debe pasar una pensión mensual al que fuera su agresor porque ganaba más que él. “Cuando alguien te trata así eres como un objeto, pero yo no le veía así, yo le quería y cuando quieres a alguien no puedes hacerle daño”, añade. No existe ningún registro de la cantidad de personas que mueren asesinadas por su pareja del mismo sexo. Sólo se conocen cuando alguna se cuela entre los titulares, como el apuñalamiento hace apenas dos meses de una mujer de 57 años a manos de su novia de 53 en Badalona. Tampoco hay lugares de acogida si romper con el agresor implica quedarse sin casa. En el caso de las mujeres a veces encuentran un sitio en los hogares para mujeres maltratadas, pero los hombres a veces son dirigidos a albergues para personas sin hogar, en el mejor de los casos. Ni si quiera el número de atención a la víctima 016 les atiende. Cuando Marta* decidió acudir a este teléfono pidiendo ayuda por el maltrato psicológico al que la sometía su novia, le colgaron el teléfono. “Conté mi caso y cuando mencioné 'ella' automáticamente me dijeron que ahí no me podían atender. Volví a llamar evitando hace referencia al sexo y ya me orientaron”, explica. Durante meses Marta lidió con la inestabilidad de una pareja abusiva y con la confusión de que por primera vez a sus 33 años le gustase otra mujer. Este cambio en su orientación sexual era la excusa perfecta que su pareja la atacase y controlase: “No le gustaba que saliese con mis amigos y me fui aislando”. Según los expertos, los bisexuales son precisamente los que más violencia sufren. “Cuando un miembro de la pareja es bisexual y el otro no, el segundo tiene miedo a que le dejen por alguien del otro sexo, y hay más rechazo por la homofobia interiorizada”, explica la psicóloga Isabel González.
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2016.06.15 15:43 ana_lau Se puede salir de lugares oscuros: Fui abusada durante 9 años por mi papá, mi hermano y otros hombres. Esta es mi historia

Hola , mi nombre es Ana, tengo 26 años y fui victima de abusos desde los 5 años hasta los 14, principalmente por parte de mi padre y de mi hermano mayor. Este post lo hice para un grupo de facebook de sobrevivientes de abusos y un amigo que usa reddit me alentó para que lo comparta por acá también. Hoy en día superé todo y vivo con mi marido al que amo con todo mi ser y con mi hija de casi un año que es la luz de mi vida. Lo que cuento lo hago desde un lugar de mi que necesita expresar todo lo que pasé, lo que siento y sobre todo dar el mensaje que se puede salir de los lugares mas oscuros.
Mis padres tuvieron a mi hermano cuando los dos eran muy chicos, tenian 18 años y mis abuelos de parte de mi padre los obligaron a casarse. Mi papá (me cuesta llamarlo asi) venía de una familia de mucha pero mucha plata. Mi mamá al contrario viene de una familia mas humilde del interior de la provincia. Yo nací mucho después y cuando cumpli cinco años mis padres ya se estaban separando. Me acuerdo muy poco de esta epoca, mi mamá se tuvo que mudar y nos llevó a mi y a mi hermano a vivir con ella. A mi papá lo veiamos los fines de semana y en las vacaciones. No me acuerdo como empezaron los abusos, pero fue en esta época. Lo primero que me acuerdo es que yo pensaba que él era dos personas diferentes, como que se transformaba. Mi papá bueno era el que me llevaba a pasear, me compraba juguetes y me decía que me quería. El malo me sentaba arriba suyo estando en ropa interior, me besaba en la boca, me tocaba y a veces me obligaba a dormir con el en su cama mientras me tocaba o me rozaba con sus partes. Eso fue lo que pasó durante dos años mas o menos, cada vez que iba a visitarlo. A mis ocho años mi hermano (que en ese entonces tenia 15) se mudó con mi papá y empezó a hacerme lo mismo. Yo me acuerdo que estaba jugando con mis muñecas o dibujando en la cama y mi hermano se me subía encima o me tocaba. Al poco tiempo era normal que tanto mi papá como mi hermano se masturbaran adelante mio, incluso estando el otro presente. Yo no le contaba nada a mi mamá por que pensaba que se iba a enojar conmigo, me empecé a volver retraida y me quedaba todo el día en mi cuarto jugando. Tambien empecé a masturbarme de muy chica y un día mi mamá me encontró y se enojó. Por eso no quería hablar con ella, por que pensaba que lo que me hacían era culpa mia y ella se iba a enojar. Un día mi hermano se estaba masturbando adelante mio y mi papá me obligó a mirarlo mientras me preguntaba si me gustaba. A todo esto mi papá se justificaba todo el tiempo y me decia que hacia lo que hacia por que me quería mucho y muchas otras cosas desagradables. Un asco. Me obligó a masturbar a mi hermano. A partir de ahí los dos me obligaban a mastrubarlos, a veces a los dos juntos. Despues empezaron a obligarme a tener sexo oral con ellos. Cuando cumplí nueve tuve mi primera vez con mi hermano y al poco tiempo con mi papá. Incluso muchas veces lo hacia uno y después el otro. Los abusos eran muy diferentes, de esto me acuerdo mucho, mi hermano era más frio y casi ni me hablaba, a veces hasta se ponía violento. Pero mi papá me hablaba mucho, todo el tiempo mientras abusaba de mi y hasta hoy en día no me puedo sacar de la cabeza las frases que me decía. Desde "te amo princesita" hasta cosas muy perversas que prefiero no decir, pero que basicamente eran forma de abuso verbal y degradación. En el colegio me costaba hacer amigas y me sentía que no podía hablar con nadie, ni con mi mamá, que en ese momento tenía una pareja nueva y estaba embarazada de mi hermano menor. Yo tenía mucho miedo y verguenza. Miedo por que me acuerdo que en un momento le dije a mi hermano llorando que le iba a contar a mi mamá, mi hermano le contó a mi papá y mi papá me dijo que si yo alguna vez contaba algo me iba a llevar a vivir con él y nunca más iba a ver a mi mamá. A medida que pasaba el tiempo yo estaba cada vez más mal y los abusos fueron empeorando, mi hermano incluso empezó a traer un amigo a la casa y los dos abusaban de mi como si fuese un juego. Cuando tenía doce años pasó lo peor, mi hermano y dos amigos de él me drogaron y me violaron varias veces. Después de ese episodio me escapé de mi casa y mi mamá empezó a darse cuenta que algo me pasaba. Yo escondía todo y para colmo mi mamá trabajaba todo el día y nos veíamos poco. Los abusos siguieron empeorando, sobre todo de parte del hijo de puta de mi hermano que me obligaba a hacer cosas muy perversas. Muchas veces me ataba a la cama para que no me mueva, así de hijo de puta era. Yo era bastante rebelde con mi mamá y empecé a no hacerle caso o a faltar al colegio. A mis trece años mi papá me llevó a una quinta que tenía en el campo un fin de semana largo con un "amigo" de él y me dejó ahí con esta persona que abusó de mi durante todo el tiempo que estuvimos ahí. Esto se volvió a repetir varias veces con personas diferentes. Estoy segura que era gente que le pagaba para abusar de mi. Una de esas personas fue Hernan, que fue muy importante para que yo pueda salir de ese circulo de abusos. Él se enamoró de mi. Era la primera vez que alguien me trataba bien después de tantos abusos y yo, siendo tan vulnerable, tuve una especie de enamoramiento. Creo que no era más grande que mi hermano, la ultima vez que lo vi le conté toda mi historia, era la primera vez que se lo contaba a alguien, y a partir de ahí me di cuenta que podía hablar de eso. A la primera que se lo conté, aparte de Hernan, fue a una amiga de mi mamá a la que quería mucho. Ella se lo contó a mi mamá y ahí se terminó todo por que mi mamá habló con mucha gente y logramos denunciar a mi papá y a mi hermano. Mi papá pagó los abogados más caros para hacerme quedar a mi y a mi mamá como locas. Por un tiempo sufrimos mucho la falta de recursos legales y sobre todo la indiferencia de muchas personas, incluso la familia de mi padre, yo quería mucho a mis abuelos paternos y me dolió mucho que dejaran de hablarme. Ellos pensaban que les queríamos sacar plata. Gracias a Dios la justicia llegó por otro lado, mi papá murió de una sobredosis de cocaina meses después de que lo denunciara. Se que estuvo muy mal por lo que estaba pasando, se lo merecía. Empezó a tener una vida autodestructiva, chocó estando borracho, agarró del cuello a una empleada de él, y empezó a abusar de las drogas hasta que murió. Mi hermano al final se fue a vivir a Colombia antes de que pudiesemos hacer algo, nunca supe mas nada de él. De las otras personas no pudimos hacer nada por que no teníamos datos y de los amigos de mi hermano solo denuncie al que me acordaba su nombre. Pero no había suficientes pruebas y no se pudo hacer nada.
Después de todo lo que vivi y a medida que crecía me daba cuenta lo que había pasado. Traté de suicidarme cortandome las muñecas a los dieciseis años, por suerte no lo logré. Ese año empecé tratamiento con una psiquiatra y cambié de psicóloga y de a poco fui mejorando.
Lo que mas me costó fue salir del circulo vicioso de malas relaciones. Hasta los 21 años todas las relaciones que tuve fueron abusivas en el sentido de que me dejaba manejar por mi pareja y un novio incluso llegó a pegarme. Años de terapia me ayudaron a darme cuenta que yo buscaba inconcientemente ese tipo de relaciones por que tenía poca autoestima y buscaba relacionarme a través del dolor. Hasta que conocí a mi pareja actual que es el amor de mi vida y la persona mas buena y dulce que conozco. Tenemos una hija hermosa que va a cumplir un año y si bien tengo un pasado que es horrible, hoy en día puedo decir que soy feliz con mi familia. Mi marido sabe de mi historia y me apoyó mucho en momentos difíciles al inicio de nuestra relación. Le debo mucho a él y sobre todo a mi mamá y a su pareja que me ayudaron mucho.
Me siento con la necesidad de contar mi historia para descargarme y transmitir que no importa que tan mala sea la vida que le toque a uno, siempre se puede salir adelante y mejorar. Pase la mitad de mi vida en una pesadilla, pero siento que ahora soy una persona fuerte y que tengo la capacidad de seguir adelante. A veces tengo días en los que estoy un poco triste por que se me vienen a la mente los recuerdos, no lo puedo controlar, pero cada vez son menos esos días. Se que nunca lo voy a olvidar, pero pude superarlo y hoy ya no tengo el peso de esa mochila que sentía que me aplastaba.
Gracias por leerme,
besos
Ana
:)
edit: Gracias a todos por los mensajes hermosos! y por el gold, tuve que preguntar que era por que como no uso reddit no entiendo mucho. Gracias enserio! Mas alla de que mi historia es tragica, termina bien y espero que si estan pasando un mal momento sepan que siempre se puede "salir al sol", como dice mi mejor amiga.
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2016.03.11 23:12 Atraela 9 Hábitos Dañinos Para Tu Salud Mental

9 Hábitos Dañinos Para Tu Salud Mental
La depresión es parte del acervo cotidiano de hábitos; parece ser ya una forma constante en la máquina contemporánea que nos aliena. La rutina de las redes sociales, la movilidad corporal y el estado anímico son comportamientos que, si adquieren formas inconscientes, sabotean tu estilo de vida.
Estas son las 9 formas en que ejerces ese autosabotaje,
1.No hacer ejercicio
Si te haces más activo al menos 3 días a la semana, tu riesgo de estar deprimido disminuye en un 19%. Después de estudiar a más de 11 mil personas y grabar sus síntomas depresivos y niveles de actividad física en intervalos regulares, se encontró una clara correlación entre la actividad física y la depresión. Las personas que están deprimidas son las menos activas, mientras que aquellas más activas tienen una menor tendencia a deprimirse.
Cómo solventarlo: Haciendo ejercicio. Cualquier actividad física al menos cuatro veces a la semana, correr, nadar, practicar bicicleta, ir al gimnasio o practicar algún deporte, puede bajar tu nivel de depresión.
2.Tomarse la vida demasiado en serio
Si te enoja que las cosas no se hagan como tú crees o cualquier cosa puede destruir tu día, por lo más mínima que sea, la solución es: ríete de las cosas. La risa es un remedio infalible para la ansiedad y la depresión.
Promueve y exponte a diario a la hilaridad, no es sólo que dejes de tomarte en serio las cosas o que te rías; si no que intentemos verle la otra cara a la vida y saber que la gran mayoría de las cosas por las cuales nos acomplejamos tienen solución.
3.Caminar encorvado
La personalidad, la composición física y el estado de ánimo afectan la postura considerablemente, las personas que caminan agachadas experimentan peores estados animicos que las que tienen una postura más erguida. El lenguaje corporal decaído se le asemeja a pensamientos negativo.
¿Cómo podemos mejorar esto?: Levanta el mentón, evita las posturas encorvadas cuando estés sentado. Camina erguido, alinea la columna junto con los hombros y tiralos hacia atras. Te sentirás extraño al principio, pero puedes llegar a una corrección total de la postura. Si no la recuerdas, acuéstate en el piso y levanta la frente, coloca los hombros en el suelo y sujeta un poco el abdomen.
4.Estar haciendo mil cosas al mismo tiempo
En la contemporaneidad, realizamos más de una labor simultáneamente: comemos revisando Facebook, vamos al baño y leemos, nos vamos a acostar mientras estamos en WhatsApp o sacamos fotos para Instagram en una fiesta.
Alégremonos ahora: Hacer muchas tareas no es ser más productivo, tampoco hacerlas aceleradamente. Soltemos el teléfono y prestemos atención a nuestro alrededor.
5.Estar metidos en una relación tóxica
Ese tipo de relaciones devoran la autoestima de las personas. Sus compañeros sentimentales les hacen creer que son incompetentes o egoístas. Algunas veces, a las personas les toma varios años percatarse de que su depresión y ansiedad se originan en las relaciones sentimentales que sostienen, las cuales con el tiempo pueden llegar a desmantelar su seguridad personal por completo.
Cómo enfrentarlo: Es posible que necesites ayuda. Primero, lee las señales que tienes a tu alcance para determinar si tu pareja está siendo abusiva contigo. Luego pídele a un profesional, a un familiar o a un amigo cercano que te ayude a corroborar si los símbolos que has detectado son reales. De ser así, toma cartas en el asunto.
6.No dormir lo suficiente
Dormir es un recurso indispensable para poder restituir la energía. “Dormir afecta todo”. Los sueños pueden ayudar a resolver problemas.
Sin el sueño nuestro sistema biológico no podría funcionar correctamente, ya que es el mecanismo bajo el cual nuestros organismos se regeneran del desgaste sufrido por la actividad diaria.
Duerme bien: Toma las medidas necesarias: no pienses en nada al acostarte, medita, descansa el tiempo necesario, promueve la oscuridad, no comas mucho antes de acostarte y anota cualquier preocupación o pendiente.
7.No disfrutar de tiempo en soledad
Entre los amigos, el novio, los compañeros de trabajo, tu mascota o tu hijo, no te es posible encontrar un momento para estar solo. Es importante contar con al menos 10 minutos para uno mismo, y que no sean en la ducha o en el baño.
Registra tu tiempo: Agenda también el tiempo a solas. Aprende a disfrutarlo y a evitar la ansiedad de estar solo, y cumple con ese compromiso.
8.Postergas los asuntos pendientes
Dejar para después lo que puedes hacer hoy (procrastinar) es una de las formas de no hacer lo que no nos gusta hacer, lo cual genera ansiedad, miedo al fracaso y destruye los nervios. Es también un tema el cual lo hemos hablado en varias ocasiones en Atraela
Hazlo ahora: Practica ejercicios antiestrés, terapia ocupacional, da gritos o escucha un poco de música, trota, ve al parque, etc, ya que es importante que las actividades en las que te involucres puedan desintegrar la ansiedad. Incorpora diversión a tus hábitos.
9.No hablar con nadie
Si eres asiduo a las redes sociales para mantenerte en contacto con tus conocidos, no estás teniendo un contacto significativo con ellos. Las páginas de Facebook son de entretenimiento, no son conversaciones reales que nos permitan entender a las personas. Al contrario, disminuyen nuestras experiencias y sentimientos. Los electrónicos personales (como los celulares) también impactan en la atención, en la necesidad de tener una gratificación inmediata, y en las expectativas que tiene una persona de que, al oprimir un botón, puede tener una conexión instantánea con alguien. También se sabe que tener únicamente interacciones virtuales impacta en nuestra habilidad e interés para entablar interacciones cara a cara.
Recuerdemos que los amigos reales son más importantes que los likes.
http://www.atraela.com/9-habitos-daninos-para-tu-salud-mental/
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